Escondido en Playa Xcalacoco, donde la selva se encuentra con el mar en un diálogo constante de verdes y turquesas, el Viceroy Riviera Maya no se presenta: se descubre. Más que un resort, es un refugio de ritmo lento, diseñado para quienes buscan privacidad, naturaleza y una forma más íntima de habitar el Caribe mexicano. Estas son 10 claves para entenderlo.
1. Un escondite entre selva y mar. El hotel se encuentra en Playa Xcalacoco, a pocos minutos de Playa del Carmen, pero lo suficientemente aislado para sentirse en otro mundo. La selva lo envuelve todo: caminos sombreados, vegetación densa y el sonido constante de la naturaleza marcan la experiencia desde la llegada.
2. Solo 41 villas privadas. La escala lo define. Con apenas 41 villas, el resort apuesta por la exclusividad discreta. No hay multitudes ni ruido visual: solo espacios pensados para el descanso absoluto.
3. Cada villa es un refugio propio. Terrazas abiertas, alberca privada climatizada y ducha exterior tipo lluvia crean una relación directa con el entorno. Dentro, materiales suaves, sábanas de algodón egipcio y una atmósfera serena refuerzan la sensación de aislamiento voluntario.
4. Privacidad como filosofía. Aquí la privacidad no se anuncia, se vive. Los espacios están diseñados para desaparecer visualmente dentro del paisaje, permitiendo que cada huésped sienta que el resort es suyo.
5. Un paisajismo que lo domina todo. Palmeras altas, aromas húmedos y sombras naturales guían el recorrido. La arquitectura no compite con la selva: la enmarca. Incluso la alberca principal se abre como un claro hacia el Caribe.
6. Una playa que invita al silencio. La arena blanca y el mar turquesa se disfrutan en calma. Camastros bajo sombra, poca densidad de huéspedes y una atmósfera contemplativa hacen de la playa un espacio de desconexión total.
7. Cocina mexicana con visión contemporánea. La propuesta gastronómica, dirigida por el chef ejecutivo Alejandro Salgado, se expresa en dos polos: uno de alta cocina y otro más relajado frente al mar. El resultado es una lectura moderna de la cocina mexicana sin perder identidad.
8. La Marea: fine dining con raíz local. El restaurante La Marea ha sido reconocido entre los mejores de México. Su cocina privilegia producto, técnica y precisión, reinterpretando sabores mexicanos con una estética contemporánea.
9. Coral: el mar como escenario Coral Restaurant + Bar ofrece una experiencia más relajada: ceviches, tacos y coctelería artesanal frente al Caribe. Es el lugar donde el día se mide en luz y el tiempo se diluye con el atardecer.
10. Bienestar inspirado en la tradición maya. El Wayak Spa integra masajes, terapias con barro y temazcal, conectando el descanso con prácticas ancestrales. Es un spa que no solo relaja: propone una experiencia de reconexión profunda.
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