De entre los muchos platillos, alimentos e ingredientes que conforman la inigualable y deliciosa gastronomía mexicana, reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, salta a la vista una tradición que tiene sus orígenes en tiempos prehispánicos y que, en nuestros días, se ha diversificado según la región del país, para deleitar a locales y extranjeros con su original modo de preparación y la facilidad de su consumo, particularmente por las mañanas o al caer la tarde. ¡Nos referimos a los tamales!
Efectivamente, este singular platillo, hecho a base de masa y envuelto generalmente en hoja de maíz o plátano, tiene sus raíces en la época del México antiguo (de donde deriva su nombre, proveniente del vocablo náhuatl “tamalli”), cuando, de acuerdo con los frailes que evangelizaron nuestro territorio, “estos se preparaban para ser colocados en altares y ofrendas dedicados a los dioses, pero también eran consumidos por los locales en ciertas festividades de su calendario”.
En ese tiempo, los tamales eran hechos básicamente de maíz con calabaza o chile, pero tras la conquista española, y con la llegada de nuevos ingredientes y tradiciones culinarias de otras fronteras, el platillo fue cambiando de formas e incluso de elementos y hasta de formas de presentación.
Por ello, aquí te ofrecemos cuatro imperdibles versiones de tamales que puedes disfrutar en tu próxima visita a Ciudad de México, el estado de Oaxaca, Michoacán y la región de la Huasteca, conformada por algunas regiones de los estados de Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí:
Al estilo CDMX
Estos tamales son preparados de masa y envueltos en hoja de maíz, y aunque ya se pueden encontrar en varios estados de la República, la verdad es que su mejor sabor solo se halla en Ciudad de México. Nuestros favoritos son los de “rojo”, que en realidad son hechos con mole; los verdes, que pueden ser de pollo o de cerdo en salsa verde (de ahí su nombre); y los de dulce, que, aunque originalmente eran de color rosado y con pasas, ahora se pueden encontrar en una gran variedad de sabores como piña, chocolate, zarzamora o rellenos de Nutella, etc.
Los ¡oaxaqueños!
También se pueden hallar en varias entidades del país, pero su mejor versión es en el estado que les otorga su nombre. Los tamales oaxaqueños son preparados con masa de maíz y carne, generalmente de pollo o cerdo, y envueltos invariablemente en hoja de plátano. No olvides degustarlos en cualquier restaurante o puesto callejero durante tus próximas vacaciones en la fantástica ciudad de Oaxaca.
De Michoacán son los uchepos
Oriundos de la región Occidente del país, estos tamales son preparados básicamente con granos frescos de maíz y sal, pero son una verdadera joya de la gastronomía michoacana.
Un zacahuil
De entre las más de 500 recetas a base de tamales que se tienen registradas en toda la República, esta es la más particular. Se trata de un enorme preparado de masa de maíz con chile y carne, envuelto en varias hojas de plátano, y que, debido a su gran formato, debe cocerse en un horno especial, muchas veces bajo tierra. Es típico de la región Huasteca, y puede saborearse entre 10 o más integrantes de una familia.
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