El estado de Nayarit, al occidente de la República Mexicana, es un territorio que no deja de sorprendernos. Pues más allá de su capital, Tepic, y su fascinante Riviera, con más de 300 kilómetros de costa, con excelentes refugios para escaparse y vacacionar junto al mar, también posee un mágico poblado poco explorado, pero lleno de historia, naturaleza y aventuras al aire libre, que bien puedes conocer y disfrutar este próximo fin de semana. Por ello, aquí te presentamos las actividades que no puedes dejar de realizar en la pintoresca población de San Blas, al pie de las montañas y frente al impresionante océano Pacífico:
Sábado
La experiencia puede iniciar muy temprano en Playa Limoncito, caminando con los pies descalzos sobre la arena hasta encontrar el mejor punto para comenzar a admirar los primeros rayos del sol iluminando un nuevo día. El sonido de las olas, la brisa del mar y los tonos que el paisaje va adquiriendo convertirán ese momento en una de esas vivencias sencillas, pero que quedarán grabadas para siempre en la memoria.
El siguiente punto es La Contaduría, una antigua fortificación cuyos rincones permiten a los visitantes conocer la historia y la importancia de San Blas como puerto comercial durante la Colonia, y disfrutar de una de las vistas panorámicas de San Blas. ¡Estamos seguros de que aquí te tomarás infinidad de selfies con el azul intenso del Pacífico de fondo!
A pocos minutos de ahí, se localiza La Tovara, un santuario ecológico, donde particularmente los amantes del contacto directo con la naturaleza podrán gozar de un recorrido en lancha por los canales del lugar para descubrir un maravilloso sistema de manglares donde habitan toda clase de aves, anfibios, reptiles, entre otras especies que han hecho de este humedal su refugio natural.
Al caer la tarde, nuestra recomendación es dirigirse al corredor de Aticama, donde el calor te invitará a pedir el tradicional “Balazo de mariscos”, una de las bebidas más populares de la región, preparada con ostión (o camarón) fresco, jugo de la concha, limón y una mezcla secreta que hará explotar tu paladar.
Finalmente, antes de terminar la jornada, a unos cuantos kilómetros de Aticama se encuentra la playa de Matanchén, en donde, rodeados de abundante vegetación y escuchando el oleaje del océano, se levantan Ardea y Koko Beach Club, dos de los restaurantes más famosos de San Blas, con una interesante oferta gastronómica donde predominan los sabores del mar. Te recomendamos pedir el pescado zarandeado o el salmón con costras de nueces y cacahuates.
Domingo
El segundo día puede arrancar con una emocionante experiencia: un vuelo en parapente, para disfrutar desde las alturas, con una buena dosis de adrenalina, de increíbles vistas 360 de esta población reconocida como “Pueblo Mágico”, abrazada por la sierra y acariciada por las aguas del océano Pacífico. Tus videos, partiendo desde la rampa de Tecuitata, a más de 450 metros sobre el nivel del mar, serán una auténtica locura que aplaudirán tus amigos en las redes sociales.
Después de “volar” por los cielos de San Blas, y ya con los pies en tierra firme, la aventura puede concluir con una tranquila caminata por la zona del muelle, el escenario perfecto para contemplar la vida cotidiana del puerto, desde el movimiento de las embarcaciones hasta el ir y venir de la gente que trabaja frente al mar.
Para cerrar con broche de oro el itinerario en este lugar, anímate a probar el tradicional pan de plátano. Su aroma, textura y sabor te permitirán capturar la esencia sencilla pero deliciosa que este poblado ofrece en cada uno de sus atractivos y servicios turísticos mirando hacia el océano.
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