En el lobby de Club Med Cancún, el Tridente deja de ser un logotipo para convertirse en otra cosa: una pieza de gran escala, tejida a mano y atravesada por referencias a la naturaleza y a la tradición artesanal de México. Se llama Opuntia y es la obra con la que el artista mexicano Mestiz participa en la tercera edición de Iconic Trident, el proyecto internacional de Club Med que invita a creadores de distintos países a reinterpretar uno de los símbolos más reconocibles de la marca.
Mestiz —artista cuya práctica se mueve entre el diseño, la artesanía y el arte contemporáneo— tomó como punto de partida el nopal, una de las imágenes más arraigadas en el imaginario mexicano. El resultado no busca reproducir literalmente la planta, sino traducir algunas de sus formas y asociaciones a un lenguaje escultórico. El mimbre tejido aporta volumen y textura a una estructura que, a primera vista, conserva la silueta familiar del Tridente, pero que al acercarse revela otra lectura.
La elección del material es parte esencial de la obra. Elaborada artesanalmente, Opuntia pone en primer plano el trabajo manual y la relación entre materia, territorio y oficio. En lugar de imponerse sobre el espacio, la pieza establece un diálogo con el paisaje de la península de Yucatán, donde la vegetación, la luz y una larga tradición de técnicas artesanales forman parte de la identidad visual del destino.
Es precisamente en esa tensión entre un símbolo global y una mirada local donde reside el interés de la propuesta. El Tridente pertenece a una marca reconocible en distintos puntos del mundo; Opuntia, en cambio, lo devuelve a un contexto específico. A través de Mestiz, el emblema adquiere una nueva identidad, vinculada con México no solo por su ubicación, sino por sus formas, materiales y referencias culturales.
En Opuntia, ese lenguaje encuentra una escala distinta. El mimbre deja de ser únicamente un material asociado con objetos cotidianos para adquirir una presencia escultórica; el Tridente deja de funcionar únicamente como signo y se convierte en volumen; y el resort, tradicionalmente entendido como un lugar de descanso, incorpora una pieza que invita también a detenerse y mirar.
Desde hace décadas, Club Med mantiene una relación con el arte y el diseño como parte de la construcción de sus espacios. Con Iconic Trident, esa relación adquiere una dimensión contemporánea: cuatro destinos, cuatro interpretaciones y cuatro maneras de entender un mismo símbolo.
En Cancún, la mirada de Mestiz encuentra una forma de hablar de México sin recurrir a representaciones literales. La pieza permanecerá en Club Med Cancún como parte de su arquitectura y de la experiencia del viajero. Así, el arte no aparece como un elemento añadido al viaje, sino como una de esas pequeñas interrupciones que pueden cambiar la manera de mirar un lugar: una escultura que, entre el Caribe y la arquitectura del resort, convierte un símbolo internacional en una expresión profundamente local.
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