Fundada en 1996 por la diseñadora Cristina Pineda y el empresario Ricardo Covalín, Pineda Covalin nació con una premisa clara: traducir la riqueza simbólica de México en un lenguaje contemporáneo de diseño. La marca surgió tras un viaje a Yucatán, donde ambos descubrieron el potencial narrativo de los objetos y los textiles, una experiencia que marcó el inicio de un proyecto que hoy cumple tres décadas de trayectoria sostenida.
Desde sus primeras colecciones de mascadas de seda —pieza insignia de la casa— Pineda Covalin apostó por integrar iconografía prehispánica, biodiversidad, arte virreinal y tradiciones populares en composiciones gráficas de alta precisión. Con el tiempo, su portafolio se amplió hacia moda prêt-à-porter, accesorios, joyería y perfumería, consolidando una propuesta que dialoga con disciplinas artísticas y comunidades artesanales de distintos estados del país.
La firma ha desarrollado colaboraciones con museos e instituciones culturales, además de alianzas con artesanos y talleres en entidades como Guanajuato, Puebla y Guerrero, reforzando su compromiso con la producción nacional. Este año y en el marco de su 30 aniversario, presenta la muestra Travesías Sensoriales en el Museo del Perfume, una exposición inmersiva que integró moda, fragancia, música y artes vivas, reafirmando su vocación interdisciplinaria.
A lo largo de su historia, la marca ha expandido su presencia internacional con puntos de venta en América, Europa y Asia, posicionándose como embajadora estética de México en escenarios globales. Publicaciones como The New York Times y Vogue han destacado su capacidad para reinterpretar símbolos nacionales desde una óptica sofisticada y exportable.
Cristina Pineda, formada en diseño textil, ha defendido la investigación iconográfica como eje creativo; Ricardo Covalín, por su parte, ha impulsado la estrategia empresarial que permitió transformar una idea cultural en una compañía con alcance internacional. Juntos han articulado un modelo donde diseño y gestión caminan de la mano, convirtiéndose en referencia para nuevas generaciones de emprendedores creativos en América Latina.
La incorporación al programa “Hecho en México” en 2025 reforzó esa identidad productiva y cultural. Más que una etiqueta, representa una declaración de principios: crear desde el origen, con trazabilidad y colaboración.
Para el viajero contemporáneo, descubrir Pineda Covalin —ya sea en una boutique, en una exposición o en una pieza que acompaña el equipaje— es acercarse a una narrativa visual donde el maíz, el cempasúchil o las aves migratorias no son ornamento, sino memoria codificada en seda. Tres décadas después, la marca continúa demostrando que el diseño puede ser archivo, puente y proyección de un país plural hacia el mundo.
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