Para Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo, París fue uno de esos viajes especiales. Durante distintos momentos de la segunda mitad del siglo XX, la capital francesa se convirtió en un territorio de experimentación para estos tres artistas oaxaqueños. Lejos de México, encontraron nuevas técnicas, ideas y vínculos con artistas, escritores, galerías y talleres de impresión, pero sin dejar atrás las tradiciones, imágenes y referencias culturales que habían marcado sus obras.
Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París, con curaduría de Juan Carlos Pereda, reúne sus trabajos para contar precisamente esa transformación. La exposición, que podrá visitarse del 20 de agosto de 2026 al 15 de febrero de 2027 en el Museo Tamayo, propone mirar cómo tres generaciones de artistas mexicanos encontraron una voz propia dentro de la escena internacional.
Oaxaca frente al mundo
Cuando Rufino Tamayo llegó a París en 1950, ya contaba con una trayectoria consolidada después de sus años en Nueva York. Durante la década que vivió en Francia, llevó su idea de lo mexicano a un terreno distinto: en lugar de recurrir al folclor, exploró conceptos vinculados con las culturas antiguas de México, como la dualidad, la espiritualidad y la fuerza expresiva del color.
París también amplió sus posibilidades. Tamayo experimentó con la litografía y el libro de artista y colaboró con escritores y talleres de impresión. Su presencia en la capital francesa también lo convirtió en una referencia para artistas mexicanos que buscaban alejarse del nacionalismo dominante y relacionarse con las corrientes internacionales.
Entre ellos estaría Francisco Toledo.
La relación entre ambos fue cercana. Cuando Tamayo regresó a México, le entregó a Toledo algunas de sus herramientas de trabajo y lo ayudó a establecer contactos en Europa. En París, Toledo trabajó en el Atelier 17 de Stanley William Hayter y presentó su primera exposición en Francia.
Su obra se transformó en ese contexto sin perder su vínculo con Oaxaca. Animales, seres híbridos y elementos de la naturaleza se convirtieron en parte de un lenguaje que mezclaba referencias indígenas y populares con influencias del arte moderno.
El universo de Rodolfo Nieto
Rodolfo Nieto tomó otro camino. Integrante de la Generación de la Ruptura, desarrolló en Europa una obra marcada por el dibujo, el collage y la gráfica. Su particular bestiario es uno de los rasgos más reconocibles de su trabajo. En series como Zoología mental, seres humanos y animales se mezclan para hablar de emociones como el miedo, la soledad y la vulnerabilidad.
Nieto también se relacionó con algunos de los principales círculos culturales de París. Ilustró la edición francesa del Manual de zoología fantástica, de Jorge Luis Borges, y trabajó en algunos de los talleres de impresión más importantes de la época.
Vistos en conjunto, Tamayo, Nieto y Toledo cuentan una historia sobre el viaje como una forma de transformación. Los tres salieron de México para encontrarse con otras maneras de crear y regresaron con una mirada distinta sobre su propio origen.
Ahí está uno de los mayores atractivos de Los años en París: no es solamente una exposición sobre tres artistas mexicanos que vivieron en Francia. Es una exploración sobre cómo una ciudad puede transformar una identidad artística sin borrarla.
Para quienes encuentran en el arte otra manera de viajar, la exposición ofrece precisamente eso: una oportunidad para recorrer, a través de la obra de tres creadores, el trayecto entre Oaxaca, México y París y descubrir cómo esos mundos terminaron encontrándose en un mismo lenguaje.
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