Lo que más nos gustó de Waldorf Astoria Riviera Maya fue su ubicación. Rodeado de manglar y frente al Caribe, el resort se siente alejado del movimiento de Cancún, aunque se encuentra a menos de media hora de su zona hotelera. Esa combinación de naturaleza, privacidad y cercanía hace que la llegada marque desde el principio otro ritmo para la estancia.
Esa sensación de privacidad continúa en las 173 habitaciones y suites del resort. Todas cuentan con balcón privado y bañera de inmersión, mientras que algunas categorías incorporan piscina privada o acceso swim-up. Son espacios amplios y pensados para pasar tiempo en ellos, ya sea para comenzar el día con calma o simplemente disfrutar de unas horas sin prisa.
La propuesta del hotel también invita a quedarse. Durante tu estancia, el día puede iniciar con un desayuno en Chaya, uno de los restaurantes principales del resort, que trabaja con ingredientes de temporada y productores locales. El menú cambia a lo largo del día y combina opciones para un desayuno tranquilo con una propuesta más completa para el almuerzo.
A la hora de comer, Chaya y Pool Bar ofrecen dos alternativas diferentes. Mientras Chaya apuesta por una experiencia más gastronómica, Pool Bar funciona como una opción más informal para comer algo ligero entre horas junto a la piscina.
Por la noche, la experiencia cambia de ritmo. En Malpeque, el restaurante insignia del resort, los productos del mar son protagonistas y la cocina gira alrededor del fuego, con preparaciones a la parrilla y técnicas de ahumado. La propuesta incluye también un raw bar y pescados preparados para compartir. Para una ocasión especial, el menú de degustación con maridaje de vinos permite conocer distintas expresiones de su cocina.
Una segunda opción para la cena la encontrarás en Ja'o, un restaurante inspirado en las cantinas mexicanas al aire libre. Su propuesta parte de recetas y técnicas tradicionales, pero las lleva a un contexto más relajado, acompañado por una selección de agaves y otros ingredientes locales. Es un espacio que cambia la dinámica de la noche y ofrece una interpretación distinta de la cocina mexicana.
El bienestar ocupa otro lugar importante dentro de la experiencia.
El Waldorf Astoria Spa cuenta con 21 salas de tratamiento, algunas interiores y otras exteriores, además de sauna, vapor, fuente de hielo y una piscina de hidroterapia. Su propuesta incorpora elementos vinculados con tradiciones mayas y utiliza ingredientes como miel de melipona, copal y cactus hikuri.
Te recomendamos tomar la hidroterapia, una de las experiencias que más disfrutarás. El circuito combina diferentes temperaturas y espacios, desde el sauna y el vapor hasta la piscina exterior con chorros de agua y las experiencias de frío. Más que una actividad adicional, es una buena manera de hacer una pausa entre la playa y la gastronomía.
Quienes prefieren mantenerse activos también encuentran distintas opciones dentro del resort, desde yoga y Pilates hasta actividades acuáticas como kayak y paddle board. El hotel también organiza experiencias culturales, clases de cocina, degustaciones de mezcal y tequila y talleres artesanales. Para explorar los alrededores, el concierge puede organizar excursiones de navegación, snorkel y visitas a sitios arqueológicos de la región.
Después de un fin de semana entre buena mesa, tratamientos de spa y tiempo frente al Caribe, lo que queda de Waldorf Astoria Riviera Maya es una experiencia bien equilibrada. El hotel tiene suficientes propuestas para llenar una estancia, pero también los espacios necesarios para que cada huésped decida cuánto quiere hacer. Para nosotros, ahí estuvo buena parte de su atractivo: en poder pasar de una cena de varios tiempos a una mañana de spa, de la piscina a una comida tranquila, sin que la experiencia pierda su carácter relajado.
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