Situado en el corazón del Bajío mexicano, Querétaro deslumbra por su Centro Histórico barroco —declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO—, un clima templado casi todo el año y una oferta en rápido crecimiento para bodas destino. Su mezcla de haciendas virreinales, viñedos premiados y servicios de primer nivel brinda a las parejas un entorno íntimo, seguro y accesible (a solo 2 horas 30 minutos por carretera desde CDMX).
Además de su belleza colonial, el estado presume una escena enoturística vibrante. Los novios pueden transformar su enlace en un auténtico wedding-weekend con catas en la Ruta Arte, Queso y Vino, recorridos en globo sobre los viñedos o paseos en tranvía por el Acueducto de 74 arcos. Estos extras consienten a los invitados y convierten la boda en toda una experiencia.
Para explorar antes o después del “sí, acepto”, vale la pena callejear por la Plaza de Armas, subir al Mirador de los Arcos y hacer una escapada al Pueblo Mágico de Bernal para admirar la Peña —el tercer monolito más grande del mundo—. Quienes busquen arte y compras pueden descubrir galerías en la Antigua Estación del Ferrocarril o boutiques de diseño en el barrio de La Cruz.
MAGIA Y CULTURA
Querétaro ofrece un abanico de espacios que combinan historia, paisaje y servicios especializados: Hacienda La Solariega (El Marqués). Casafuerte del XVII rodeada de viñedos, con salón principal y terraza ofrece capacidad para hasta 1500 invitados. Mientras que Fiesta Americana Hacienda Galindo Resort & Spa, cuenta con capilla y 168 habitaciones.
Otras opciones son la Hacienda Viborillas con jardines
iluminados y banquetería propia, Puerta del Lobo –
Viñedo & Enoturismo, para bodas rodeadas de vides y
jardínes para 800 invitados. Si deseas algo más íntimo:
Puertas de la Peña Hotel & Spa tiene salones techados
para 600 personas, terrazas con vista a la Peña de Bernal,
capilla propia y un hotel-spa boutique.
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