Viajar no siempre implica tomar un avión o salir de la ciudad. A veces, basta con cambiar de ritmo. En una de las zonas más elegantes y vibrantes de la Ciudad de México, Kimpton Virgilio se presenta como el refugio ideal para quienes buscan relajarse un fin de semana, sin renunciar a la energía urbana que hace única a la capital.
Ubicado en Polanco, uno de los barrios más sofisticados de la ciudad, el hotel permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos: museos de clase mundial como el Museo Nacional de Antropología o el Museo Soumaya, compras de lujo en Avenida Presidente Masaryk y extensas áreas verdes como el Bosque de Chapultepec, todo a pocos minutos. A solo 30 minutos del aeropuerto internacional, es también una base perfecta para viajeros extranjeros que desean explorar la ciudad con comodidad.
Diseño boutique con identidad local.
Con solo 48 habitaciones y suites, Kimpton Virgilio apuesta por una experiencia íntima y cuidadosamente curada. El diseño combina líneas contemporáneas con un profundo respeto por la tradición local: muebles artesanales, azulejos hechos a mano, arte mexicano y textiles tejidos que cuentan historias. Cada detalle refleja el espíritu creativo de la Ciudad de México y convierte cada estancia en una experiencia auténtica y acogedora.
Gastronomía que invita a quedarse
El hotel es también un destino culinario por derecho propio. Pepe Mesa Española, bajo la dirección del chef Carlos Soto, reinterpreta la cocina ibérica con un enfoque moderno e internacional. Platos como el cordero prensado con naranja y jengibre o el pantomate con cangrejo elevan la experiencia gastronómica, mientras que postres como las paletas de cheesecake de guayaba aportan un cierre fresco y memorable.
En lo más alto del edificio, La Caña, el rooftop con alberca, funciona como un verdadero oasis urbano. Su ambiente relajado, la música internacional y un menú inspirado en los sabores de Latinoamérica —con mariscos frescos y guiños a la cocina peruana y mexicana— lo convierten en el lugar perfecto para pasar la tarde o disfrutar la noche sin salir del hotel.
Bienestar en clave urbana
La relajación es parte central de la experiencia. La alberca en el rooftop, rodeada de cabañas, invita a desconectar tras un día de exploración, mientras que el gimnasio totalmente equipado y las clases gratuitas de yoga al aire libre ofrecen opciones para equilibrar cuerpo y mente. Cada tarde, el Kimpton Social Hour crea un espacio para socializar con una copa de vino o un cóctel, reforzando la sensación de comunidad y descanso.
Detalles que marcan la diferencia
Desde bicicletas para recorrer Polanco hasta café y pan dulce por la mañana, Kimpton Virgilio cuida cada aspecto de la estancia. Su filosofía “Forgot it? We’ve got it!” asegura que ningún detalle falte, y su política pet-friendly —sin cargos ni restricciones— lo convierte en una opción ideal para viajar acompañado.
Así que, ¿qué tal si lo haces tú plan de escape para el próximo fin de semana largo?
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