En esta temporada, las mañanas en Ixtapa-Zihuatanejo comienzan sobre el agua y las tardes transcurren entre playas, senderos marinos y los atardeceres. El verano es el momento en el que el destino ofrece algunas de sus experiencias más representativas: naturaleza, deporte, gastronomía y un contacto constante con el mar.
Una de las vivencias que mejor define estos meses ocurre al caer la tarde. En distintas playas de la región, la liberación de tortugas marinas reúne a viajeros y comunidades para presenciar el inicio del recorrido de cientos de crías hacia el océano. Más que un espectáculo, es una experiencia de conservación que permite entender la estrecha relación entre el destino y su entorno natural.
Desde el muelle de Zihuatanejo parten las lanchas hacia Playa Las Gatas, una de las postales más conocidas de la bahía. El trayecto ofrece una nueva perspectiva de la costa antes de llegar a una playa de aguas tranquilas, donde el día transcurre entre sesiones de snorkel, recorridos a nado o simplemente descansando junto al mar. Su arrecife natural protege la bahía y crea condiciones ideales para observar peces tropicales y otras especies marinas.
Quienes prefieren comenzar el día sobre una tabla encuentran en Troncones y La Saladita dos de los puntos más reconocidos del Pacífico mexicano para practicar surf. Sus rompientes reciben tanto a surfistas experimentados como a quienes toman una primera clase en alguna de las escuelas locales. El ambiente relajado de estas comunidades costeras convierte cada jornada en una combinación de deporte y vida junto al mar.
Para descubrir la bahía desde otra perspectiva, el paddle board y el kayak permiten recorrer el litoral a un ritmo pausado. Remar al amanecer frente a Zihuatanejo, navegar hacia Isla Ixtapa o explorar los alrededores de la Laguna de Potosí ofrece una forma distinta de acercarse al paisaje, siguiendo el movimiento del agua y la geografía de la costa.
Bajo la superficie también hay un escenario por descubrir. Playa Las Gatas es uno de los principales puntos para practicar snorkel gracias a la claridad de sus aguas, mientras que distintos operadores certificados organizan inmersiones para explorar formaciones rocosas, arrecifes y pecios donde habita una amplia diversidad de vida marina.
En mar abierto, la pesca deportiva forma parte de la identidad de Ixtapa-Zihuatanejo. Durante el verano, embarcaciones especializadas salen en busca de especies como el pez vela, el marlín azul, el dorado o el atún, acompañadas por guías locales que conocen las rutas y condiciones del Pacífico.
La costa también invita a recorrerla con mayor velocidad. Motos acuáticas, paseos en banana y salidas en velero complementan la oferta para quienes buscan una jornada activa entre las playas de Ixtapa y la bahía de Zihuatanejo, siempre con operadores que priorizan la seguridad y el conocimiento del entorno.
El día encuentra su mejor cierre en Playa La Ropa. Mientras el sol desciende sobre el horizonte, las mesas frente al mar se convierten en el punto de encuentro para descubrir la cocina local basada en pescados y mariscos frescos. La cena, acompañada por el sonido de las olas y el cambio de luz sobre la bahía, resume la esencia del verano en este rincón del Pacífico.
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