Hay lugares que transforman la energía desde el primer momento, y Paradero Todos Santos es uno de ellos. Ubicado entre el desierto y el Pacífico, este hotel boutique propone una experiencia de pausa consciente, donde el entorno marca el ritmo y el paisaje se convierte en protagonista.
Diseñado por Yashar Yektajo y Rubén Valdez, Paradero se define por un brutalismo cálido que nace del territorio. Muros sobrios, materiales locales, jardines comestibles y pasajes abiertos permiten que la luz, el viento y el silencio guíen la experiencia. El interiorismo, a cargo de Bibiana Huber, refuerza esta conexión a través de una estética serena y táctil, mientras que el paisajismo de Polen Paisaje integra el entorno natural como parte esencial del proyecto. En las suites superiores, redes tensadas invitan a observar el cielo estrellado, suspendido entre el desierto y la calma.
Las experiencias incluidas en la estancia buscan reconectar cuerpo y mente con Baja California Sur, desde sesiones de surf conscientes y clases de cocina con ingredientes locales, hasta prácticas de agricultura regenerativa y atardeceres que se viven como ritual cotidiano.
La propuesta gastronómica se concentra en TENOCH, restaurante incluido en la Guía Michelin 2024 y 2025, donde el chef José Solís trabaja producto local, fuego y técnica con una visión profundamente sensorial. A esto se suma una coctelería de autor creada por Hugo Bárcenas, inspirada en ingredientes y memorias del territorio.
¿Por qué nos gusta?
Porque Paradero entiende el lujo como una relación respetuosa con el entorno: arquitectura que se adapta al paisaje, experiencias incluidas que invitan a bajar el ritmo, una cocina reconocida por Michelin y una ubicación única entre el desierto y el mar.
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