Basta alejarse un poco de la costa para encontrar caminos entre cactus, cañones de piedra y pueblos donde el tiempo parece transcurrir de otra manera. Aquí, en Los Cabos, un día puede comenzar siguiendo las huellas de la historia y terminar navegando frente a uno de los paisajes más reconocibles del Pacífico mexicano.
Una buena manera de empezar es en Todos Santos, Pueblo Mágico donde conviven arquitectura histórica, galerías de arte y una atmósfera bohemia. Con Cabo Adventures, el recorrido permite acercarse a algunos de sus rincones más representativos: la Misión de Nuestra Señora del Pilar, fundada en 1733; el Centro Cultural Siglo XXI, que resguarda parte de la memoria regional, y el célebre Hotel California, inaugurado en 1948. Entre calles tranquilas, fachadas tradicionales y talleres de artistas, el paseo revela otra faceta de Baja California Sur. En el camino también aparece la Línea del Trópico de Cáncer, una referencia geográfica que añade una pausa singular al trayecto.
Para quienes prefieren cambiar las caminatas por una dosis de adrenalina, el desierto ofrece otro escenario. El Camel Safari propone recorrer senderos costeros y dunas a lomos de dromedarios, con una aproximación a la flora endémica y al cuidado de estos animales. Más adelante, los vehículos todoterreno Polaris RZR de la experiencia Racers permiten atravesar arroyos secos, cañones y caminos abiertos entre el matorral desértico. El contraste entre la inmensidad de la tierra y la cercanía del océano convierte cada tramo en parte del atractivo.
Después de la aventura, vale la pena hacer una pausa en Reserva Tierra Sagrada, un rancho costero frente al Pacífico donde la hospitalidad mexicana se expresa alrededor de la mesa. El almuerzo reúne guisados tradicionales, tortillas hechas a mano en comal, salsas preparadas al momento y carnes asadas al carbón. Es una experiencia sin demasiados protocolos, pensada para disfrutar los sabores de la región en un entorno natural.
La exploración también puede continuar por la noche
En Amara Baja, la cocina de origen peninsular toma protagonismo con pescados y mariscos de las costas del Mar de Cortés y el Pacífico, vegetales de huertos locales y coctelería artesanal. Su propuesta de autor, en un espacio de diseño rústico contemporáneo, ofrece una buena oportunidad para acercarse a los ingredientes que definen la gastronomía de Baja California Sur.
Al día siguiente, el mar puede ser el protagonista. A bordo del catamarán Satori, de Wild Canyon, la navegación por la bahía conduce hacia el Arco de Cabo San Lucas, esa formación rocosa que emerge donde se encuentran el Pacífico y el Mar de Cortés. La travesía incluye una parada para practicar snorkel en aguas protegidas, además de ceviche estilo Baja, bocadillos y bebidas a bordo. Entre el sonido del agua y las vistas de la costa, el recorrido permite contemplar Los Cabos desde otra perspectiva.
Para completar la estancia, Kadún Hotel Boutique, en Cabo San Lucas, ofrece una aproximación al patrimonio cultural de la península. Su concepto rinde homenaje a los pericúes, antiguos habitantes del sur de Baja California, a través de una arquitectura que incorpora referencias al arte rupestre y una colección de obras de artistas locales. Más que un lugar para descansar, el hotel funciona como una galería viva que invita a conocer el talento creativo de la región.
En Los Cabos, la aventura tiene muchas formas, desde estar en una calle de Todos Santos o en los sabores de una comida campestre. La mejor manera de descubrir este destino es dejar espacio para todas ellas.
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