VERACRUZ Y SU VAINILLA
El primer punto se llama Papantla, municipio ubicado en la zona norte del estado de Veracruz. Es ahí donde deberás iniciar tu expedición. La vainilla, valorada por su sabor en todo el mundo y descubierta por los mayas, quienes la usaban para preparar sus bebidas, cuenta con Denominación de Origen (es decir, que certifica a un producto como originario de ese territorio). Para conocer su producción, existe una buena selección de tours hacia la región, donde puedes visitar plantaciones como las del Parque Ecológico Xanath.
Ahí, además escuchar la historia de la vainilla, podrás olerla, tocar los distintos elementos que la componen y conocer los tipos de plantas y vainas que existen. Escucha a los agricultores hablar sobre el proceso de polinización natural para, finalmente, saborearla.
Otros puntos que vale la pena recorrer con Vainilla de Poza Rica, donde se trabaja la polinización artificial de esta flor, así como la comunidad de Cuyuxquihui, una cooperativa de campesinos que siembra vainilla orgánica. En Cuyuxquihui, además de conocer la producción, puedes visitar un taller de artesanía y probar deliciosos panes, tamales y, por supuesto, helado de vainilla
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MERENGUE DE CAMPECHE
El siguiente punto para continuar con esta ruta dulce es el estado de Campeche. Y es que, aunque en varios destinos del país se vende este postre, aquí es una tradición, sobre todo porque es el ingrediente básico de su famoso pan de frailes, una tostada de harina rellena de coco con merengue y espolvoreada con azúcar color rosa.
Pero demos un paso atrás. Aunque no existe una ruta como tal para aprender de esta delicia, casi en cualquier restaurante o puestito callejero –incluso casi cualquier familia campechana– te explicarán que su origen se remonta al virreinato y de ahí viene su nombre. Sus ingredientes, como el azúcar de caña o el pilonclillo, ya eran utilizados por los mayas para endulzar sus bebidas, pero no fue hasta el mestizaje que ellos aprendieron a hacer estos manjares que después colocaban en sus ofrendas.
El merengue está hecho de azúcar, clara de huevo, vainilla y jugo de limón, “pero quien bata con maestría estos ingredientes, sobre todo el huevo, obtendrá un merengue esponjoso y suave al paladar”, dicen los lugareños de la ciudad de Campeche.
Para comer estas delicias, lo puedes hacer con cualquiera de los señores llamados “merengueros”, que cargan sus canastas con dulces por todo el centro de la ciudad, o bien, visitar las tiendas de postres clásicos, los mercados o alguna de las muchas cocinas tradicionales que lo ofrecen en sus menú como postre.
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LA MIEL DE YUCATÁN
Finalmente, no hay mejor cierre de esta experiencias que degustar una rica miel. Y es que la de Yucatán no es cualquier miel, pues viene de la abeja melipona, que solo se encuentra en este estado. Los mayas fueron quienes decidieron conservarla y la usaban para fines medicinales, ya que, a diferencia de otras, tiene más nutrientes y es más dulce.
Alrededor de la ciudad de Mérida y en varios municipios de Yucatán, podrás encontrar hoteles o pequeñas comunidades que se dedican al cuidado y conservación de esta miel. Una opción es visitar el Jardín Melipona en el municipio de Xcunyá, muy cerca de Mérida. El jardín fue creado por mujeres mayas, quienes conservan y producen distintos productos derivados de esta miel. El jardín abre todos los días, y te recibirá Doña Anselma Chalé, quien te mostrará las abejas durante un recorrido y te mostrará las cajas donde se recolecta a mano el néctar.
Finalmente, viene el momento más rico: una cata de miel mientras descubres dulces, cremas y hasta jabones fabricados por estas mujeres y elaborados de esta miel pura. También puedes visitar el municipio de Maní, donde se realizan ceremonia y rituales alrededor de estas abejas y su miel. Incluyen guía local, degustación de miel y visita a su apiario.
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